La vida es un largo camino en el cuál uno se encuentra con problemas y obstáculos que aprende a sobrellevar. Aparecen miles de personas para ayudarnos y también para complicarnos todo. Suele pasar que todo está perfecto, está como uno quiere y aparece alguien y lo arruina todo. Pero así son las vueltas de la vida, uno no puede esperar que todo esté siempre como lo desea. Todo dura el tiempo que tiene que durar; si uno lo estira y no se despega de eso, nunca va a poder avanzar. Se necesita entender que todos los errores ocurren por algo. Son para aprender, para crecer. Todo tiene un porqué, aunque nunca lo sepamos. Debemos comprender que lo que pasó, pasó. Y no hay vueltas para eso, las cosas son así, como tienen que ser. Hay que convivir con errores, dolores, pérdidas, arrepentimientos, impulsos, peleas, enojos, odios, molestias, inconvenientes y miles de otras cosas que lo único que hacen es provocar mal humor y depresión. Pero siempre va a haber alguien al lado nuestro, una persona que nos acompañe a transitar este viaje, este largo viaje. Que nos dará amor, curas, soluciones, regalos, pensamientos, conclusiones, consejos, respeto, consolación, arreglos, remedios, confianza, escucha, y mucho, pero mucho buen humor. Las personas que no sólo estan en las buenas son las que importan. Las que no se espantan al escuchar que algo no anda bien. Las que no son interesadas, ni tampoco egoístas. Las que te escuchan sin esperar que las escuches. Las que te ayudan sin esperar nada a cambio. Las que aconsejan con el corazón, sin envidia. Las que son frontales y respetuosas. Las que no mienten ni para que te sientas bien. Las que te muestran como son realmente, y no simulan ser otra cosa. Las que te dan valores, y te enseñan. Las que te quieren por como sos y no pretenden cambiarte. Las que aceptan tus errores y no te juzgan. Las que te ayudan a superar todo lo que se oponga a vos. Las que te ayudan a cambiar, siempre que lo desees. Las que siempre están dispuestas. Las que nunca te traicionan. Las que saben pedir perdón y perdonar. Porque todas esas personas son las que uno tiene que amar. Las que jamás te harán llorar, y siempre intentarán hacerte reir. Las que al verte mal se les parte el alma, y sin quererlo, sufren también. Por eso en esta vida, que no siempre es buena, hay que vivir con gente que acompañe. Porque este viaje es duro, y complicado.